Uribe Velez: El fascismo del siglo XXI.
Por: Horacio Duque.
La caracterizaci贸n del gobierno de Uribe Velez hace parte de un profundo debate en curso en el seno de las organizaciones de izquierda, populares y democr谩ticas del pa铆s, ante la necesidad de determinar una estrategia pol铆tica consistente de movilizaci贸n contra uno de los proyectos m谩s regresivos que conozca la historia pol铆tica colombiana.
Desde muchos 谩ngulos se ha sugerido la categor铆a de "fascismo" para definir la naturaleza del actual gobierno. Aunque todav铆a no estamos delante de un fascismo puro y completo, pues 茅ste no aparece sorpresivamente como un rayo en la tormenta, si es incuestionable que est谩 en desarrollo un proceso de "fascistizaci贸n paramilitarizada" del r茅gimen pol铆tico y de la sociedad colombiana, bajo la conducci贸n de Alvaro Uribe. Es, probablemente, lo que produce duda e inacci贸n en algunas corrientes pol铆ticas democr谩ticas que no admiten las graves tendencias dictatoriales del gobierno y consideran que a煤n est谩 vigente un sistema democr谩tico, parlamentario y liberal que hasta tolera alcaldes y gobernadores originados en la izquierda en Bogot谩, Valle del Cauca y otros lugares. Piensan todavia con el paradigma del fascismo de los a帽os 30 y 40 del Siglo pasado, tal como se dio en Alemania e Italia. Ignoran que otras formas de Estado de Excepci贸n se dieron con el franquismo, las dictaduras militares latinoam茅ricanas, con Pinochet, Fujimori, en Brasil, Grecia y Portugal, en la segunda mitad del siglo XX.
No tengo dudas que el proyecto de Uribe Velez es de inconfundible prosapia fascista, con la ambici贸n de marcar por un largo tiempo -20 0 30 a帽os- los rumbos de la sociedad colombiana dentro de los c贸digos y sentidos m谩s antidemocr谩ticos e impopulares. Tampoco albergo dudas del proceso en curso que en otros momentos agot贸 etapas como las siguientes: i) el per铆odo que se extiende desde los comienzos del proceso hasta el punto de su no retorno; ii) el per铆odo que se extiende desde el punto de no retorno al acceso del fascismo al poder, iii) el per铆odo del fascismo en el poder; y iv) el per铆odo de estabilizaci贸n del fascismo.
Uribe Velez est谩 gestando en Colombia el FASCISMO DEL SIGLO XXI, acorde con nuestra estructura social, historia, cultura y caracter铆sticas espec铆ficas. Este fascismo en proceso prepara todas las condiciones para el advenimiento de una dictadura terrorista de los elementos m谩s reaccionarios y agresivos del capital financiero colombiano y externo.
Al hilo de uno de los m谩s l煤cidos an谩lisis del fascismo desde la perspectiva de la teor铆a pol铆tica (1), conviene recordar que 茅ste fen贸meno pol铆tico bastante complejo, se explica por la aclaraci贸n de su relaci贸n con las diversas clases en lucha: con la clase dominante, con la clase obrera, con la clase media, con los campesinos y con los grupos populares. El fascismo corresponde a una situaci贸n muy particular de las diversas clases y fracciones de clase dominante.
Pero dado el peso preponderante de las contradicciones entre las clases y fracciones de clase dominante, estas revisten una trascendencia que frecuentemente es determinante en la emergencia del fascismo.
El proceso de fascistizaci贸n y consolidaci贸n del r茅gimen fascista expresa una situaci贸n de profundizaci贸n y exacerbaci贸n aguda de las contradicciones internas entre las clases y fracciones de clase dominantes que adquiere la forma de una crisis pol铆tica.
Lo que identifica las circunstancias que dan forma al proceso de fascistizaci贸n es la incompetencia de una clase, o fracci贸n, para imponer su hegemon铆a, o sea, la incapacidad del bloque social en el poder de sobrepasar "por si mismo" sus propias rivalidades exacerbadas. En el proceso de fascistizaci贸n, ninguna clase o fracci贸n de clase dominante parece capaz de imponer, ya sea por sus propios medios de organizaci贸n pol铆tica, ya sea por el camino indirecto del Estado "democr谩tico parlamentario", su "direcci贸n" sobre las otras clases y fracciones del bloque en el poder.
Si esa es la situaci贸n al interior del bloque en el poder, el fascismo corresponde a toda una reorganizaci贸n y no a cualquiera, de este bloque. El prop贸sito es doble: i) modificar la relaci贸n de fuerzas en el seno de esa alianza, redistribuir los pesos respectivos de las fuerzas que de ella forman parte; y ii) establecer, por la via indirecta del fascismo, la hegemonia absoluta y no compartida de una nueva fracci贸n de clase en el seno del bloque de poder: la de los grupos financieros trasnacionalizados y la de los grandes cacaos empresariales.
Sin embargo, conviene se帽alar que en el proceso de fascistizaci贸n paramilitar como el que hemos experimentado en los casi cuatro a帽os transcurridos de este gobierno, la exacerbaci贸n de las disputas internas del bloque en el poder se ha reflejado de un lado, en una crisis de representaci贸n de partido, y del otro, en una profunda crisis ideol贸gica por lo que represent贸 la Constituci贸n de 1991 y sus postulados b谩sicos.
Los inicios del proceso de fascitizaci贸n traen, en lo que concierne al bloque de poder dominante, una aguda crisis de representaci贸n de partido, cuya evidencia empirica es la ruptura de la relaci贸n, a la vez del orden de representaci贸n -en el sistema estatal- y del orden de organizaci贸n, entre las clases y fracciones de clase dominante y sus partidos pol铆ticos.
En el proceso de fascistizaci贸n, suele ocurrir que los partidos tradicionales de la burguesia y facciones de los mismos no aceptan enteramente el fascismo en ning煤n momento y abiertamente se oponen a su instauraci贸n, como lo reflejan las reiteradas posiciones de los l铆deres del Partido Liberal, cuando expresan su inconformidad con el proyecto derechista de Uribe.
Con los comienzos del proceso de fascistizaci贸n, en tanto que la forma democr谩tico-parlamentaria de Estado se mantiene intacta en apariencia, las relaciones entre las clases y fracciones dominantes de una parte, y el aparato de estado de otra, no se establecen ya, principalmente, por el canal de los partidos tradicionales, sino que revisten un car谩cter cada vez m谩s directo. Lo que produce dos efectos:
a) La duplicaci贸n institucional de esos partidos por toda una serie de redes paralelas ocultas, funcionado como correas de trasmisi贸n real del poder y de las decisiones, lo cual va desde la aparici贸n de grupos de presi贸n y de milicias privadas como n煤cleos de reorganizaci贸n pol铆tica, hasta la instalaci贸n de verdaderas redes paraestatales como las redes de informantes; y
b) El incremento del papel del aparato mismo de Estado -ejercito, policia, tribunales, burocracia-, desplazando el poder real del lugar donde se expresan todav铆a los partidos, es decir, del Parlamento, al aparato de estado en sentido estricto.
As铆 pues, asistimos, a lo largo del proceso de fascitizaci贸n paramilitar, a una proliferaci贸n, caracteristica de la inestabilidad y de la incapacidad hegem贸nica, de las organizaciones partidistas de las clases y fracciones dominantes, tal como se registra en la actualidad con la configuraci贸n de nuevos movimientos politicos, que el jefe providencial intenta acordar en una sola formacion partidista.
La coyuntura del fascismo tambien expresa una crisis de la ideologia dominante. La Constituci贸n de 1991 era la plataforma que legitimaba toda la organizaci贸n estatal con sus principios del Estado Social de Derecho y su repertorio de garantias como la Acci贸n de Tutela. Todo eso es descartado y se suple por un discurso religioso y oscurantista que exalta la imagen del caudillo como el gran salvador de la sociedad.
El Fascismo del siglo XXI tiene, pues, en el se帽or Uribe Velez un precoz gestor.
Para no dejar la cosa en el plano de las proposiciones generales, digamos que en hechos como los siguientes tenemos las manifestaciones concretas de esta regresiva tendencia pol铆tica:el Plan de Desarrollo hacia un Estado Comunitario; la mal llamada pol铆tica de seguridad democr谩tica; la guerra asimetrica contra la insurgencia campesina; las detenciones masivas; el asesinato de sindicalistas; la persecui贸n de los periodistas; la flexibilizaci贸n laboral; los billonarios presupuestos de guerra; el Plan Patriota; la reelecci贸n; la alianza incondicional con Mister Bush y el apoyo a la invasi贸n de Irak; el ALCA; la ley de justicia y paz y la impunidad para los paramilitares; la paramilitarizacion del Estado; el asesinato de los indigenas; el bloqueo al intercambio humanitario.
Es importante destacar que toda la estrategia de este proyecto fascistizante se reune en el publicitado Plan Vision Colombia II Centenario, que desenmascara las pretensiones del grupo fascista que controla la cuspide del aparato estatal en la actualidad, de perpetuarse en el poder.
Ese es el FASCISMO DEL SIGLO XXI, que es prioritario identificar en sus rasgos principales para denunciarlo y propiciar la m谩s amplia unidad de las fuerzas populares con el objetivo de derrotarlo. M谩s que la reelecci贸n, que es un hecho consumado y debemos deslegitimar mediante el voto en blanco en las elecciones de mayo pr贸ximo, lo que debemos impedir es este negativo proyecto que ahonda la crisis pol铆tica, social y economica de nuestra nacion.
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Notas.
N. Poulantzas, fascismo y dictadura, siglo XXI editores, 1975.
Manizales, 7 de noviembre de 2005.